domingo, 30 de junio de 2013

Y el ganador es...

Hoy era el día en que finalizaba el sorteo del libro con los primeros 9 relatos del blog más uno inédito. ¡Gracias a tod@s por la participación pero sólo podía haber un ganador. En este caso ha sido ganadora:

Noelia Jenifer Banchero

¡Muchas felicidades! Espero que lo disfrutes. A los demás os deseo más suerte la próxima vez, cuando haga  otra recopilación con los siguientes relatos. ¡Estad atentos!

¡A leer, que son dos días!


sábado, 22 de junio de 2013

Mi segunda parte de la herencia (3a parte, final)

-¿Abuelo?
En una de las mesas, jugando a póquer, mi abuelo me mira. Su expresión cambia de sorpresa a confusión, pero luego se pone a reír.
-¿Ya la has liado? – Yo también empiezo a reírme, él se levanta - ¿Me has echado de menos?
-No te emociones, viejo. Que no estoy aquí por ti. – Su aspecto de anciano que tenía antes de irse no ha cambiado, pero su porte es joven y desprende vida, valga la ironía.
Nos damos un abrazo. Volver a notar su olor y su fuerza rodeándome me da paz. Me sacude el pelo tal y como le gustaba hacer antes de morir. Es él. Se me escapa una lágrima.
-Cabrón – le digo riendo y llorando – te fuiste y me dejaste con todo este lío. – Él me mira con condescendencia.
-Ya, lo siento, pero no podía hacer nada. Tenía prohibido contárselo a nadie. Pero ahora estamos los dos aquí, puedo explicarte lo que quieras, a eso has venido ¿no?
-Je, pues la verdad es que no, para nada. – Me mira confuso – Vengo a buscar a la primera enviada. Quiero que tenga una segunda oportunidad, igual que ella, - señalo a la chica pelirroja – Creo que este trabajo…
-¿Perdona? – La nueva enviada me interrumpe cogiéndome del brazo. – Yo no quiero una segunda oportunidad. Quiero morir.
Lo que acaba de decir me descoloca por completo. ¡Les estoy haciendo un favor!
Entonces lo recuerdo. Cuando a la primera enviada le expliqué lo que había heredado me besó. Ella sabía que si lo hacía podría completar su viaje. Una parte de mí no quiere entenderlo. Una parte de mí está convencida que lo que quiero hacer es lo mejor, las chicas se merecen otra oportunidad. Pero otra parte de mí sabe que no es lo que ellas quieren, su deseo es dejar el mundo de los vivos sintiéndose completos. Miro a mi abuelo, me sonríe.
-Me recuerdas tanto a mí de joven… - me dice – La herencia que acabas de recibir no es completa si no entiendes esto: todas las chicas que te enviarán merecen haber tenido una vida completa, pero ya están muertas. Ya no pertenecen a tu mundo. Por eso sus familiares y conocidos no la reconocen, porque no son las mismas.
Miro a la chica, a la segunda enviada.
-Pensaba que me acompañabas porque me apoyabas. – Le digo. Ella me dedica una sonrisa triste.
-Lo siento pero te he acompañado porque, desde el momento que me explicaste por qué había aparecido en tu casa y tu intención de ir a buscar a la otra chica, supe que debía venir contigo para que mi último deseo se cumpliera. – Me abraza, me besa la frente – Gracias por todo.
Desapareció. Una tarjeta ocupa su lugar. La cojo.
Objetivo:
Vivir una aventura
Cumplido

viernes, 21 de junio de 2013

¡Sorteo!

Recordad que aun hay tiempo para participar en el sorteo. Podéis ganar un libro con los 9 primeros relatos de este blog y uno extra. ¡Animaos! Solo tenéis que ir a la página del blog en facebook y seguir las instrucciones: https://www.facebook.com/oloralibronuevo
¡Mucha suerte!

Mi segunda parte de la herencia (2a parte)

Un chasquido muy fuerte suena detrás de mí y le sigue una voz de hombre pero muy afeminada. Me giro y veo a un chico delgado vestido de nylon blanco brillante.
-¡Buenas! Uy, tu eres el nuevo ¿no? ¿Ya estás pidiendo ayuda? Vaya… que nenaza eres  – Mi cara de asombro no pasa desapercibida. –Sorry, pero es así.  A ver, dime qué te pasa.
Me quedo en blanco. ¿De qué va este tío? Me fijo que tiene un brazalete con una pantalla llena de botones. Mientras me hablaba iba toqueteando el brazalete pero ahora está esperando a que le diga algo y tiene la mano derecha encima de aquel aparato, supongo que para escribir lo que le diga. Miro a la nueva chica enviada. Ella me sonríe con mirada pícara y asiente poco a poco. Me vuelvo a girar a aquél chico de blanco y la pelirroja dice:
-¡Ahora!
Los dos, la chica enviada y yo, nos abalanzamos al nuevo visitante, que parece un copo de nieve y lo inmovilizamos en el suelo. Le cojo el brazo y le miro el brazalete. Hay un botón grande y rojo brillante. Si algo he aprendido de las películas y series que he visto es que siempre hay que apretar el botón grande y rojo, aunque ponga “Don’t push”. Sobre todo si pone “Don’t push”.
Le apretó el botón y una luz nos envuelve y no desaparece hasta que todo al nuestro alrededor ha cambiado. Estamos en un hall de hotel lleno de personas vestidas de copito de nieve. La gente nos mira extrañados y con sorpresa.
-¿Dónde está? – Le digo a nuestro nuevo amigo mientras le cojo por el cuello del traje.
-Te lo diré, te lo diré. Pero no me pegues, que sangro mucho. – Levanta el brazo y señala hacia una puerta. – Por allí.
- Bien – Me levanto y lo levanto a él también. – Tú te vienes con nosotros. – Miro a la chica. – Vamos.
- Sí – Me dice animada y con una sonrisa.
Vamos con paso ligero hasta la puerta indicada tropezando con todo el mundo. Abro la puerta y llegamos a una habitación grandiosa dividida en dos partes, una es una recepción con colas de gente esperando y la otra es una sala de espera llena de personas jugando a cartas, leyendo revistas. Todas llevan un número colgando en cuello.
-Por aquí – Me dice el chico de blanco. – Ha llegado hace poco así que debe estar con los últimos. – Andamos entre las personas que estaban en la sala de espera hasta llegar a una mesa – Aquí está.

Lo que me enseñó no era exactamente lo que esperaba.

jueves, 20 de junio de 2013

"Respirar por la herida" - Víctor Del Árbol

Esta tarde ha habido la presentación literaria del tercer libro de Víctor Del Árbol. "Respirar por la herida" es una novela dura que explica las historias de las cicatrices de sus protagonistas. Ha sido un rato agradable en el que libro y escritor han quedado bien vendidos.






Ya estoy esperando la próxima presentación literaria. Aquí tenéis la web de Esparreguera Negra, para más información: http://http://esparregueranegra.wordpress.com/

¡A leer que son dos días!

Mi segunda parte de la herencia (1a parte)

Así que aquí estoy yo, con una tarjetita de lo que le faltaba hacer. Un sentimiento de rabia recorre mi cuerpo como un virus. Me levanto, salgo del tanatorio con paso firme y me dirijo a casa. Esto no puede quedar así. Voy a ir a buscarla, la volveré a traer y podrá aprovechar esta segunda oportunidad que le han dado. Llego a casa, me siento en la mesa del comedor y empiezo a leer el diario de mi abuelo. Estoy seguro que en esta libretita está la clave para traer de vuelta  a… a… ¡Jolín! No sé ni su nombre. Todo ha ido tan rápido.
-¿Qué haces? – Una voz dulce y delicada me sorprendió hablando a un palmo de mi oreja. Pegué un salto del susto y me quedé de pié, la silla cayó. Una chica desnuda. Otra chica desnuda. Esta vez es de tez blanca, con el pelo rizado y pelirrojo. Es como “Brave” de Disney pero con el pelo corto. Va tapada con la manta que dejamos siempre al lado del sillón por si hace frío. Se está riendo a carcajada limpia del salto que acabo de dar (puede que también de mi grito de barítono).
-¡Ostras, no me asustéis así! – Se seca una lágrima causada por la risa y me dice:
-¿”Asustéis”? ¿Yo, y quién más?
-Déjalo, es igual… ¿Sabes por qué estás aquí?
- No, la verdad es que no. –Se sienta en el sofá, recuerdo que debajo de esa manta no tiene nada y le doy las prendas que le presté a la anterior “enviada”.
-Anda, cámbiate en el lavabo, ahora te cuento de qué va esto.
Se levanta con paso animado, se quita la manta y se mete en el lavabo. Su actitud confiada y despreocupada, tan diferente a la chica anterior me confunde. Yo sigo leyendo el diario en el que salen recomendaciones que mi abuelo dejó pero al rato escucho sollozos que provienen del baño. Abro la puerta, la nueva chica está en la taza del váter llorando.
-Estoy muerta, ¿verdad? – Vale, eso sí que no me lo esperaba.
-Hey, tranquila, no pasa nada. Para eso estoy aquí. ¿Cómo sabes que… – no quiero decir “muerta”, es un término demasiado fuerte - …ya no estás viva?
-Recuerdo ir en el coche con mi padre, por un camino de montaña. Se nos cruzó un jabalí y él perdió el control. – me explica entre sollozos - Después de eso no recuerdo nada más. Si hubiera estado en coma o algo así estaría en un hospital, con bata. Pero supongo que esto es el cielo. ¿Tú también estás muerto?
Estoy sorprendido, parecía una chica muy ingenua, pero ha deducido todo eso en el poco rato que lleva aquí.
-No, yo no estoy muerto. Y esto tampoco es el cielo. En teoría debo hacer que consigas cumplir tu último deseo antes de ir al “otro lado”.
-Oh, vaya gracias…
-No, gracias no. No quiero este trabajo. Voy a buscar a una chica que se fue y luego renunciaré. El problema es que no sé cómo hacerlo.
-Vaya… ¿no te han dado un manual o algo?
-No, solo tengo este bloc de notas con consejos de mi abuelo, que tuvo este trabajo antes que yo. –Le doy el bloc para que lo vea – Pero no he encontrado nada útil aún…
-“Ayuda extra” – Lee ella en voz alta – “Si en algún momento crees que no puedes conseguirlo y se te acumulan ‘enviadas’ solo tienes que gritar fuerte ‘creo que no puedo conseguirlo’ y vendrán a ayudarte. Yo lo he utilizado un par de veces”
Le quité el bloc de las manos. Realmente mi abuelo había escrito aquello. No puedo creerlo, hay una posibilidad de contacto con quien sea que está detrás de esto. No pierdo nada por intentarlo.
-Vamos a ver si funciona, ¿no?
Ella asiente con una sonrisa, creo que también está emocionada pero no tanto como yo. Cojo aire por los pulmones, me encaro hacia el techo de mi comedor y grito.
-¡Creo que no podré conseguirlo! 

(Este relato es la continuación de "Mi parte de la herencia", puedes leerlo aquí: http://olor-a-libro.blogspot.com.es/2013/04/mi-parte-de-la-herencia-1a-parte.html y aquí: http://olor-a-libro.blogspot.com.es/2013/04/mi-parte-de-la-herencia-2a-parte.html )

miércoles, 19 de junio de 2013

Conejillo de indias (7ª parte, final)

Desperté con un fuerte dolor por todo el cuerpo, casi no podía ni moverme. A mi lado estaba el profesor. Miré a mi alrededor y me di cuenta que estábamos en el laboratorio. A mis lados estaban Sara y Alex, también en camillas.
-¡Hombre! – el doctor me abrazó - ¡Es una alegría verte despierto! ¿Cómo estás?
Fui a hablar y me di cuenta que casi no tenía voz.
-Estoy fatal – me reí con debilidad – Me duele todo ¿Cómo están ellos?
-Bien, bien… Bueno no. Están muy cansados, tardarán en despertarse. ¿Recuerdas que siempre que haces un gran esfuerzo con la fuerza luego estás muy cansado? Pues imagínate después de parar un cometa como hicisteis ayer.
Pensé: ¿Ayer? ¿Estuve durmiendo todo un día? Pero le pregunté otra cosa al profesor.
-Pero a mí me atropelló aquel pedrusco, debería estar  muerto, chafado, hecho puré…
-Sí, sí. ¿Recuerdas que me pediste una cosa antes de hacerte la operación? Me dijiste que querías que te injertara un chip para la aceleración arrítmica – lo miré confundido -, lo de curar con la luz azul.
-¡Ah! Sí, me acuerdo.
-Pues con el impacto del cometa se desprendió del lugar donde lo puse y ahora está en tu hipotálamo.
-¿Hipopotamoqué?
-Hipotálamo, la parte del cerebro que manda órdenes al cuerpo que no controlas, como respirar, pestañear, la temperatura corporal y esas cosas. Cuando llegaste aquí y te puse en la camilla estabas totalmente machacado no creí que sobrevivirías pero empezaste a brillar y te restauraste como método de supervivencia. ¡Es brillante! No sé cómo no pensé antes en localizar ese chip en el hipotálamo.

Yo me recosté en la camilla. Estaba vivo, no me importaba nada más. Bueno, había algo que sí me importaba más, estaba a mi lado. Alargué el brazo y le cogí la mano a mi hermano pequeño, esperando que se despertara.